Una firma de Nueva York está usando más de mil agentes de IA para fundar startups en paralelo. Su último invento quiere reemplazar al equipo creativo de publicidad.
Nueva York, septiembre de 2026. En algún lugar de Manhattan, una empresa está naciendo. No hay fundador en una cochera, no hay pitch a inversionistas ángel, no hay amigos que renuncian a sus trabajos para apostar todo. Hay agentes de inteligencia artificial trabajando en paralelo, generando código, escribiendo estrategias de negocio, diseñando productos. Y haciendo todo esto para nueve empresas al mismo tiempo.
Bienvenido a Revolution Venture Studios, el primer «agentic venture studio» del mundo. Y a su más reciente criatura: AdAI.
El trabajo que consume más tiempo del que parece
Hay una tarea que todo equipo de marketing posterga. No es la estrategia. No es el presupuesto. Es el momento en que alguien tiene que sentarse a producir las piezas: reformatear el banner para seis tamaños distintos, asegurarse de que el logo esté en el lugar correcto, que el producto se vea bien, que el copy cumpla con legal, que el color sea exactamente el Pantone del brand book.
Es tedioso, repetitivo y, en el ecosistema de la publicidad de performance — donde una campaña puede necesitar docenas de variantes para distintos públicos y plataformas — se convierte en un cuello de botella permanente.
Las herramientas de IA generativa aliviaron parte del problema. Ahora cualquiera puede pedirle a un modelo que genere una imagen o un video. El problema es que lo que genera no es tu anuncio. Es un anuncio genérico que alguien tiene que editar para que parezca que lo hiciste tú y AdAI dice tener la solución.
Un anuncio, múltiples canales y temporalidades
La diferencia central de AdAI respecto a sus competidores es sutil pero importante: no genera anuncios desde cero. Toma un anuncio que ya existe — uno que funcionó, uno que te gustó, uno que construiste con esfuerzo — y lo rehace.
Alimentas la plataforma con tus assets: fotos del producto, tipografías, paleta de color, guías de marca, restricciones legales. Luego le muestras un anuncio de referencia. Los agentes lo analizan y producen versiones nuevas que respetan todo ese contexto, adaptadas a distintos formatos, audiencias o plataformas.
El resultado no necesita pasar por un diseñador para «verse como si lo hubiera hecho tu empresa». Ya lo parece. Porque fue construido desde adentro, no desde afuera.
La segunda capa: del dato al anuncio en minutos
La parte más ambiciosa de AdAI no es la producción creativa. Es lo que viene después.
El sistema se conecta a tus cuentas de Meta y Google Ads, lee el performance de tus campañas activas — qué anuncios están ganando, cuáles están cayendo, en qué segmentos — y genera automáticamente nuevas variantes para reemplazar a los perdedores. Prepara la campaña, propone los experimentos y te muestra los resultados.
El humano todavía aprieta el botón final antes de publicar. Pero la distancia entre «tengo datos» y «tengo un anuncio listo para salir» se comprime de días a minutos.
El siguiente paso en el roadmap, según la compañía, son variaciones de landing pages sincronizadas con los anuncios. El loop completo: anuncio, clic, página de aterrizaje, conversión. Todo adaptado, todo coherente, todo generado por el sistema.
El fundador que apuesta por un nuevo modelo
Kyle Robertson no es un emprendedor de primera vez. Como Managing Partner de Revolution Venture Studios — y cofundador de AdAI — tiene historial construyendo empresas que llegaron a valuaciones en miles de millones de dólares.
Lo que hace diferente a RVS no es solo su portafolio. Es su método. En lugar del modelo tradicional — encontrar un founder, darle capital, esperar — RVS construye las empresas desde adentro usando más de mil agentes de IA trabajando en paralelo. Hoy tienen nueve startups en desarrollo simultáneo. AdAI es la primera fuera del sector salud, donde el estudio había concentrado su trabajo hasta ahora.
La pregunta que todos se hacen: ¿puede una empresa fundada por algoritmos competir con una fundada por obsesión humana? Robertson apuesta a que sí. O al menos, a que puede crecer más rápido y con menos fricción.
Lo que esto cambia para marcas, agencias y plataformas
AdAI no está apuntando al diseñador que hace identidades de marca o campañas conceptuales. Está apuntando a la parte del trabajo que nadie disfruta: la producción en serie, la adaptación de formatos, el ciclo interminable de «actualiza este banner para la versión de Stories».
Si logra cerrar ese loop — crear, medir, iterar, publicar — sin intervención humana, no estará reemplazando a los creativos. Estará liberando a los equipos de operaciones publicitarias de su trabajo más repetitivo. Y eso impacta directamente a marcas que producen cientos de piezas al mes, a agencias que cobran por ese volumen, y a plataformas como Canva y Adobe que llevan años construyendo exactamente ese territorio.
Para reflexionar
Hay algo curioso en todo esto. Una empresa que automatiza la creación de publicidad fue a su vez creada por automatización. Los agentes hacen anuncios. Otros agentes construyeron la empresa que hace los agentes.
No es ciencia ficción. Ocurrió el 11 de septiembre de 2026, en Nueva York. Y casi nadie lo notó.