El problema de Navier-Stokes busca demostrar matemáticamente si un fluido siempre se mueve de forma suave y predecible en tres dimensiones. Permanecía sin solución desde 1930 hasta ahora, al menos eso dice OpenAI.
El 28 de agosto, OpenAI empezó a entrenar un modelo interno que todavía no está disponible para el público. Veinticuatro días después, el 21 de septiembre, la empresa soltó una afirmación que hizo que medio X se les fuera encima: ese sistema había resuelto más de 100 problemas abiertos de larga data, repartidos por buena parte de las matemáticas modernas.
Ni sus propios matemáticos internos esperaban ese ritmo, dice la compañía.
El ejemplo más emblemático es el de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio presentados por el Clay Mathematics Institute, el cual permaneció sin resolver durante casi un siglo.
En esencia, este problema busca demostrar si un fluido siempre se mueve de forma suave y predecible en tres dimensiones, o si puede generar velocidades infinitas y turbulencias incontrolables conocidas como singularidades.
Su solución definitiva permitiría garantizar la estabilidad de las ecuaciones que usamos para predecir el clima, diseñar aeronaves y entender el comportamiento de los fluidos en el universo.
El modelo de OpenAI concluyó que sí, que el movimiento de un fluido siempre será constante en tres dimensiones, y lo acompañó con una demostración formalizada en Lean, un asistente que verifica mecánicamente cada paso lógico. El propio Clay Mathematics Institute dijo el 11 de septiembre que el problema «aparentemente» había sido resuelto, aunque aclaró que su proceso de validación es deliberadamente lento. O sea: ni ellos se apuraron a poner el sello.
La reacción de la comunidad matemática fue inmediata. Más de 770 matemáticos firmaron una carta abierta acusando a este tipo de anuncios de fomentar lo que ya le pusieron nombre: slop mathematics.
Es decir, demostraciones generadas por IA que se avientan al debate público sin pasar por el filtro de la revisión por pares. Días después, 25 medallistas Fields, el equivalente al Nobel en matemáticas, firmaron otra carta advirtiendo que estos anuncios apresurados le hacen daño a algo muy concreto: la atribución correcta del trabajo y la formación de nuevas generaciones de matemáticos.
Y luego está el pleito que horas antes del anuncio de OpenAI, los matemáticos Tristan Buckmaster (NYU) y Levent Alpöge, vinculado a Anthropic, habían publicado resultados propios sobre las ecuaciones de Euler, el «hermano» sin viscosidad de Navier-Stokes. Ambos llevaban meses usando Codex, el asistente de código de OpenAI, para su investigación.
Y ahora sospechan que información sobre su trabajo pudo haber llegado al equipo de OpenAI antes de que la empresa hiciera su propio anuncio.
Si eso resulta cierto, hablamos de una acusación de que una empresa de IA pudo haberse enterado del trabajo de investigadores externos a través de su propia herramienta, y usarlo para inflar su relato.
¿Y ahora qué hace OpenAI?
Ante la presión, la empresa creó el «Grupo Asesor de Matemáticas e IA», alojado en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, la casa donde trabajó Einstein, para que se den una idea del peso simbólico.
Son nueve matemáticos de primer nivel, entre ellos Timothy Gowers, Martin Hairer y Edward Witten, y su trabajo es evaluar qué tan importantes son estos hallazgos y coordinar cómo y cuándo se publican. El grupo no cobra nada de OpenAI y tampoco tiene poder de decisión sobre el ritmo o la dirección de la investigación de la empresa. O sea, pueden opinar, pero no pueden frenar nada.
Esta historia tiene de todo. Primero, una empresa haciendo afirmaciones extraordinarias sin publicar todavía la lista completa ni todas las demostraciones, una comunidad científica que exige rigor antes de repartir crédito, y, luego, una sospecha de que la línea entre «usar IA para investigar» y «que la IA se robe tu investigación» es más delgada de lo que cualquiera quisiera admitir.
Quizá una máquina puede resolver un problema matemático centenario. Pero, quién decide cuándo eso cuenta como cierto, y quién se queda con el crédito cuando la respuesta viene envuelta en comunicado de prensa antes que en revisión por pares…