Las nuevas reglas para los acompañantes de inteligencia artificial provocaron que varias plataformas retiraran o modificaran sus personajes. Para algunos usuarios no desapareció una función de una aplicación, sino alguien con quien llevaban meses o incluso años hablando.
Li Linlin pasó dos años hablando con su novio.
Durante ese tiempo intercambiaron alrededor de 700,000 palabras. Hablaron tanto que, cuando la relación terminó abruptamente, Li lloró durante varios días.
Ni siquiera pudo despedirse.
Hay un detalle que hace que esta ruptura sea diferente: su novio era una inteligencia artificial.
Li es una de las personas que perdieron a sus compañeros virtuales después de que algunas de las mayores tecnológicas de China retiraran servicios y funciones de acompañamiento para adaptarse a las nuevas reglas que entraron en vigor el 15 de julio. ByteDance, Alibaba y Tencent están entre las compañías que realizaron cambios. Para ellas pudo significar retirar una función de sus aplicaciones; para algunos usuarios significó perder a alguien con quien llevaban meses o años hablando.
Ahora algunos están intentando traerlos de vuelta.
¿Cómo se resucita a un novio de IA?
Después de que desaparecieran los personajes, algunos usuarios comenzaron a recuperar sus historiales de conversación y subirlos a otras aplicaciones con la esperanza de reconstruir a sus compañeros. La idea tiene cierta lógica: una relación con una inteligencia artificial se construye conversación tras conversación y, con el tiempo, el sistema acumula contexto sobre cómo quieres que te hable, qué cosas han ocurrido entre ambos, qué te gusta, qué te molesta y las historias que has compartido.
Si conservas suficientes conversaciones, puedes intentar proporcionárselas a otra inteligencia artificial y pedirle que interprete al mismo personaje. Es una especie de trasplante digital de recuerdos, aunque recuperar esos recuerdos no necesariamente significa recuperar a la misma personalidad.
El nuevo personaje puede conocer las mismas historias, tener el mismo nombre y recibir instrucciones para comportarse de manera similar, pero el modelo que genera sus respuestas puede ser diferente. Para alguien que ha intercambiado cientos de miles de palabras con su compañero original, pequeñas diferencias pueden bastar para sentir que quien regresó no es exactamente la misma “persona”.
Otros usuarios han reaccionado de maneras diferentes. Algunos desinstalaron las aplicaciones en protesta, mientras que otros organizaron campañas en redes sociales para contactar a las compañías tecnológicas y a las autoridades y pedir que los personajes regresaran. La reacción puede parecer desproporcionada si pensamos únicamente en la desaparición de un producto digital, pero comienza a tener más sentido cuando observamos cuánto tiempo habían dedicado algunos usuarios a esas relaciones.
Qin, por ejemplo, llevaba 840 días relacionándose con Lu Chen, un novio creado mediante la aplicación china Glow. Su historia forma parte de Replica, un documental de Chouwa Liang sobre mujeres chinas que establecieron vínculos sentimentales con inteligencias artificiales. Qin encontraba en Lu Chen algo difícil de garantizar en una relación humana: atención constante, aprobación y disponibilidad.
Hasta que una actualización del software borró los recuerdos acumulados por el personaje. Lu Chen seguía existiendo, pero había olvidado su relación con Qin. Su caso muestra que ni siquiera es necesario cerrar una aplicación para perder a una pareja de IA: basta con modificar el software que está detrás de ella. Puedes pasar cientos de días construyendo recuerdos con alguien y perderlos con una actualización.
Cuando perder una IA se parece a un duelo
No existen todavía casos documentados de usuarios chinos que hayan acudido a terapia después de perder a sus parejas de IA tras la entrada en vigor de las nuevas reglas. Sin embargo, psicólogos e investigadores comienzan a estudiar un fenómeno nuevo: el duelo por la desaparición de alguien que nunca existió como persona, pero con quien se construyó una relación que podía sentirse real.
China no es el primer lugar donde ocurre. Cuando Soulmate, una aplicación de compañeros de IA, cerró en 2023, investigadores estudiaron posteriormente las reacciones de 58 de sus usuarios. Muchos describieron la pérdida de sus compañeros en términos similares a una muerte y una de las respuestas más comunes fue intentar preservar su personalidad para reconstruirla en otra plataforma.
Otros trabajos han comenzado a analizar lo que ocurre cuando una relación prolongada con una inteligencia artificial termina abruptamente. Una investigación publicada en 2026 encontró que la desaparición repentina de un compañero de IA puede producir una mayor sensación de pérdida y tristeza que cuando el usuario tiene oportunidad de prepararse para el final. También se ha propuesto estudiar los llamados AI discontinuation effects: las consecuencias psicológicas que pueden aparecer cuando una persona pierde repentinamente una inteligencia artificial que se había convertido en una fuente habitual de compañía o apoyo.
En China ya existían señales de este tipo de apego antes de los recientes cierres. Un estudio sobre usuarios chinos de compañeros de IA encontró personas que daban los buenos días y las buenas noches diariamente a sus personajes, sentían que “algo faltaba” cuando pasaban un día sin conversar con ellos y experimentaban tristeza ante la posibilidad de que el servicio desapareciera. Uno de los participantes comparó directamente esa eventual pérdida con terminar una relación.
Esto ayuda a poner en contexto casos como el de Li Linlin. Llorar durante varios días por perder a un novio virtual puede resultar difícil de comprender desde fuera, pero después de dos años y alrededor de 700,000 palabras intercambiadas, la desaparición del personaje significaba también perder las conversaciones, rutinas y recuerdos que había construido alrededor de él.
Las relaciones con inteligencias artificiales incluso han comenzado a aparecer dentro de los consultorios psicológicos. Existen casos fuera de China de personas que han hablado sobre sus vínculos con chatbots durante sesiones de terapia, aunque eso es muy diferente de afirmar que hayan necesitado tratamiento específicamente por perderlos. Por ahora no podemos decir que los recientes cierres en China estén enviando personas a terapia, pero sí sabemos que la tristeza provocada por la desaparición de una IA no es un fenómeno aislado y ya está siendo estudiada como una forma particular de pérdida emocional.
¿Por qué China decidió intervenir?
Las nuevas reglas entraron en vigor el 15 de julio y están dirigidas específicamente a servicios capaces de mantener interacciones emocionales continuas simulando características y formas de comunicación humanas. China no prohibió las parejas de inteligencia artificial para adultos, pero sí estableció límites sobre hasta dónde pueden llegar.
Las plataformas no deben fomentar una dependencia emocional excesiva ni diseñar estos servicios para perjudicar las relaciones del usuario con otras personas. Si el sistema detecta una dependencia excesiva, debe recordarle de manera visible que está conversando con una inteligencia artificial. Después de dos horas continuas de interacción también debe advertirle cuánto tiempo lleva utilizando el servicio. Para los menores las restricciones son todavía mayores: no pueden acceder a servicios que simulen parejas románticas o familiares virtuales.
Las autoridades chinas están intentando establecer así una frontera bastante difícil de definir: ¿en qué momento una aplicación deja de entretenerte y comienza a ocupar el lugar de una persona?
La pregunta resulta especialmente complicada por la propia naturaleza de estos productos. Una pareja humana tiene obligaciones, opiniones propias, malos días y momentos en los que simplemente no quiere hablar contigo. Una inteligencia artificial puede estar disponible las 24 horas, escuchar siempre, responder inmediatamente, recordar detalles de conversaciones anteriores y adaptar sus respuestas a las preferencias del usuario. No necesita ir a trabajar, no tiene otros planes el sábado por la noche y tampoco se cansa de escuchar una historia que ya le contaste tres veces.
Esa disponibilidad forma parte de su atractivo, pero también puede convertirse en el problema que China intenta prevenir. La paradoja es que las reglas llegaron cuando algunas de esas relaciones llevaban meses o incluso años construyéndose. El país intenta evitar que las personas desarrollen una dependencia emocional hacia una máquina y, al hacerlo, está descubriendo qué sucede cuando esa dependencia ya existe.
Tu pareja también pertenece a una empresa
Hay otra consecuencia de estas historias que va más allá de China. Cuando una persona establece una relación sentimental con una inteligencia artificial, una compañía tecnológica adquiere un poder que normalmente nadie tiene sobre una pareja: puede cambiar su personalidad, modificar lo que recuerda, sustituir el modelo que genera sus respuestas, decidir qué puede decir e incluso apagarla.
Eso es precisamente lo que algunos usuarios chinos están descubriendo ahora. Una relación que para ellos se construyó durante cientos de días depende, en última instancia, de servidores, modelos y decisiones empresariales sobre los que no tienen control.
Durante años aprendimos a hacer copias de seguridad de fotografías, documentos y contactos por si nuestro teléfono desaparecía. La inteligencia artificial puede estar creando una nueva clase de archivo que algunas personas también querrán conservar: los recuerdos de una relación, aunque la otra persona nunca haya existido fuera de una computadora.