jueves, 22 de octubre de 2026

Con una fotografía de los ojos PROSPERiA se anticipa a enfermedades oculares

PROSPERiA desarrolló retinIA, una plataforma que analiza fotografías de la retina para identificar señales de enfermedades y acercar las revisiones a ópticas, consultorios y centros de trabajo.

Ver bien puede dar una tranquilidad engañosa. Algunas enfermedades capaces de deteriorar la visión avanzan sin que la persona perciba cambios al principio, de modo que el problema puede estar presente mucho antes de que leer, conducir o reconocer un rostro resulte difícil. En ese intervalo busca intervenir PROSPERiA, una startup mexicana que utiliza inteligencia artificial para analizar fotografías del fondo del ojo y detectar señales de daño que requieren atención médica.

Fundada en 2020, la empresa desarrolló retinIA, una plataforma que identifica lesiones asociadas con enfermedades como la retinopatía diabética, una complicación en la que la diabetes daña los pequeños vasos sanguíneos de la retina. Ese tejido, situado en la parte posterior del ojo, capta la luz y permite que el cerebro construya las imágenes que vemos. La herramienta también busca otras alteraciones de la retina y señales que pueden indicar sospecha de glaucoma, una enfermedad que afecta el nervio encargado de llevar la información visual al cerebro.

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La revisión comienza con una cámara especial que toma fotografías del interior del ojo. Las imágenes se cargan a la plataforma y el sistema las analiza para reconocer patrones sospechosos y generar un reporte que ayude a orientar los siguientes pasos. Según la compañía, el análisis puede entregar resultados en menos de un minuto, sin necesidad de dilatar la pupila. La rapidez tiene un propósito práctico: facilitar que la evaluación se incorpore a una visita al consultorio, a un estudio de laboratorio o a una campaña de salud en el trabajo.

La propuesta de PROSPERiA consiste en llevar esa primera revisión a lugares donde las personas ya acuden, como ópticas, farmacias y clínicas. También ofrece campañas dentro de empresas, con equipo y personal para evaluar a los trabajadores. Para los establecimientos que cuentan con cámaras y operadores, comercializa el acceso al software mediante licencias o cobro por análisis. Así, un negocio puede incorporar la detección de riesgos visuales a sus servicios y canalizar a quienes necesitan una consulta especializada.

Detrás del sistema hay un desarrollo alimentado con imágenes obtenidas en México. De acuerdo con una investigación publicada en 2025, el modelo utilizado para analizar enfermedades de la retina se entrenó con más de 104,000 fotografías recabadas entre 2020 y 2023 en establecimientos de optometría y clínicas de distintos estados. Ese material permitió enseñar al sistema a reconocer lesiones y evaluar señales de riesgo a partir de imágenes capturadas en revisiones reales.

La misma investigación evaluó retinIA con datos de 435 pacientes que acudieron por primera vez al Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana, en Ciudad de México. En la identificación de enfermedad de retina de riesgo medio o alto, la IA detectó 90.1% de los casos, frente a 63% en las evaluaciones de médicos residentes de primer año. Al combinar los resultados de la herramienta y los residentes, la detección alcanzó 92.6%. El hallazgo apunta al potencial de sumar un apoyo tecnológico a la evaluación clínica, especialmente durante las primeras etapas de formación de los médicos.

Los resultados también tienen un alcance definido. La comparación se realizó con residentes de primer año y no permite afirmar que la herramienta supere una consulta completa con un especialista experimentado. El estudio recibió financiamiento de PROSPERiA y del Instituto Conde de Valenciana, y algunos de sus autores tienen vínculos laborales o de consultoría con la startup. Además, evaluó la capacidad para identificar alteraciones; demostrar cuántas personas conservaron la visión gracias a esas alertas requiere seguimiento y evidencia adicional.

Una fotografía tampoco muestra todo lo que un oftalmólogo revisa durante una consulta. El diagnóstico puede necesitar otros estudios y la decisión de tratar, dar seguimiento o canalizar al paciente sigue en manos del personal médico. El valor de retinIA está en facilitar una primera detección y hacer visible la necesidad de atención: una alerta debe convertirse en una consulta para que exista una oportunidad real de intervenir.

Para PROSPERiA, ese vínculo entre detección y atención es también el centro de su oportunidad de negocio. Su plataforma permite que organizaciones que ya tienen contacto con pacientes o trabajadores incorporen una revisión especializada a sus servicios. La historia de la startup muestra una aplicación concreta de la IA: examinar una imagen para advertir que algo merece atención, incluso cuando la persona todavía puede leer con claridad y cree que sus ojos no tienen ningún problema.

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