Dos de los hombres con mayor influencia en el desarrollo de IA ventilaron públicamente su enemistad mutua en una ronda que nos dio un raro vistazo al futuro de la IA.
La pelea entre Elon Musk y Sam Altman volvió a estallar esta semana, y como ya es costumbre, lo hizo en X. El detonante fue externo: Apple demandó a OpenAI el viernes 10 de julio por presunto robo de secretos comerciales. Pero el cruce de palabras que siguió entre ambos CEOs no fue sobre Apple. Fue, una vez más, sobre quién controla el futuro de la inteligencia artificial.
Musk no tardó en subirse a la noticia. El sábado 11 de julio escribió en X: «Scam Altman strikes again», retomando el apodo despectivo que usa desde hace tiempo contra Altman, y sumó: «Después de robarte una organización benéfica de IA de código abierto, ¡ahora robaste toda la tecnología de teléfonos de Apple! ¿Qué sigue de encore?» — con una referencia sarcástica a los satélites de cómputo orbital de SpaceX.
Altman respondió sin esquivar el golpe: «homeboy, el que le está vendiendo a los inversores del mercado público centros de datos espaciales a corto plazo eres tu», apuntando directamente a la apuesta de Musk por poner centros de datos en órbita.
Altman también había insinuado antes, en otro posteo, que Musk está «obsesionado» con él a raíz del lanzamiento del nuevo modelo de OpenAI, GPT-5.6 Sol.
El intercambio de palabras en corto
“Scam Altman strikes again.” — Elon Musk, @elonmusk
“He takes scamming to a whole new level.” — Elon Musk, @elonmusk
“He might literally love scamming more than any human alive!” — Elon Musk, @elonmusk
“Homeboy, you’re the one selling public market investors on short-term space datacenters.” — Sam Altman, @sama
“We start flying them next year. Maybe you can come see them if your parole officer approves. After stealing an open source AI charity, you then stole all of Apple’s phone technology! Wow…” — Elon Musk, @elonmusk
“There are a lot of benchmarks that suggest 5.6 sol is the best model in the world right now, but the most reliable way to tell is that elon is obsessed with me again.” — Sam Altman, @sama
Una enemistad nacida de una visión común
Musk y Altman no siempre estuvieron en veredas opuestas. En 2015 fundaron juntos OpenAI como laboratorio de investigación sin fines de lucro, con la misión declarada de «avanzar la inteligencia digital de la forma más beneficiosa para la humanidad, sin la presión de generar retorno financiero».
La sociedad se rompió en 2018: según reportes de la época, Musk consideraba que OpenAI se estaba quedando atrás en la carrera de la IA y propuso tomar el control directo, ya fuera mediante una participación mayoritaria en una subsidiaria con fines de lucro o directamente absorbiendo la organización dentro de Tesla. Altman, Greg Brockman e Ilya Sutskever rechazaron la propuesta, y Musk abandonó la junta directiva ese mismo año.
La tensión escaló a lo judicial en febrero de 2024, cuando Musk demandó a OpenAI y a Altman acusándolos de traicionar el acuerdo fundacional de la organización al priorizar las ganancias por sobre la seguridad de la IA, señalando que Altman había construido una «opaca red de filiales con fines de lucro».
Musk reclamaba 150.000 millones de dólares en daños, destinados a un fideicomiso caritativo. El caso llegó a juicio y en mayo de 2026 un jurado determinó que la demanda de Musk no cumplía con el plazo de prescripción legal y la desestimó — un resultado técnico, no una absolución de fondo sobre las acusaciones. Musk adelantó que apelará.
¿Por qué esta pelea tiene relevancia ahora?
Lo que hace distinta esta ronda del pleito es el momento en que ocurre. SpaceX debutó en bolsa en junio con una salida a bolsa récord y hoy cotiza cerca de una valuación de 1.1 billones de dólares.
Ese mismo mes, OpenAI presentó de forma confidencial su propia solicitud de IPO. El intercambio de esta semana ocurrió apenas un día después de que OpenAI lanzara GPT-5.6 Sol, y de que xAI (rebautizada informalmente «SpaceXAI» en la cobertura) anunciara Grok 4.5.
En el fondo hay tres disputas estructurales corriendo en paralelo: quién es dueño del talento y la propiedad intelectual de la IA (de ahí la demanda de Apple y las acusaciones cruzadas de «robo»), quién tiene la gobernanza legítima para levantar capital a escala de IPO, y si el futuro del cómputo de IA es terrestre o en órbita —la apuesta que Musk defiende con los data centers espaciales de SpaceX y que Altman cuestiona públicamente.
El costo más visible de esta pelea se vio en la bolsa: las acciones de SPCX (el vehículo bursátil ligado a SpaceX) cayeron 5% en el día y 10% en la semana, coincidiendo con el contraataque de Altman sobre los centros de datos espaciales.
Es una señal de que el mercado no está tratando estos cruces como simple ruido de redes sociales, sino como parte de cómo cada CEO intenta posicionar su relato frente a inversores que están evaluando, en paralelo, dos de las IPOs más grandes de la historia reciente de la tecnología.
Para reflexionar
Musk y Altman llevan casi tres años lanzándose acusaciones de «estafa» en público, pero el contexto de julio de 2026 le da a esta ronda un peso distinto: hay una demanda judicial de Apple de por medio, dos compañías preparando salidas a bolsa multimillonarias, y una competencia directa de producto (GPT-5.6 Sol vs. Grok 4.5) resuelta en cuestión de días.
El intercambio en X funciona como termómetro público de una disputa que se está jugando, en realidad, en tribunales, en los libros de las IPOs y en quién logra convencer primero a los inversores de que tiene la infraestructura correcta para ganar la carrera de la IA.