miércoles, 23 de septiembre de 2026

Dos de cada tres mexicanos que usan IA ya hacen trabajos que antes no podían

La inteligencia artificial está ampliando las capacidades de los trabajadores en México y abre una oportunidad para que las empresas rediseñen la manera en que trabajan.

Para muchos trabajadores mexicanos, la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta para experimentar y se convirtió en una forma de ampliar sus capacidades. De acuerdo con el Work Trend Index 2026 de Microsoft, 67% de las personas que utilizan IA en México afirma que actualmente puede realizar tareas que hace un año estaban fuera de su alcance.

La cifra supera el promedio global, que se ubica en 58%. La diferencia sugiere que, en México, los usuarios están incorporando la IA con rapidez para resolver problemas, aprender nuevas habilidades y asumir responsabilidades que antes requerían más tiempo, conocimientos especializados o el apoyo de otros equipos.

La transformación no necesariamente ocurre cuando una empresa compra una licencia o instala una nueva plataforma. Muchas veces comienza con una persona que descubre que puede analizar información, automatizar una tarea repetitiva, preparar una presentación, desarrollar una propuesta o entender un tema complejo con ayuda de la IA.

Ese primer uso puede parecer pequeño, pero cambia la relación que un trabajador tiene con su propio trabajo. La tecnología no sólo permite terminar antes una actividad: también puede hacer posible que más personas participen en tareas que anteriormente estaban reservadas para especialistas.

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El salto está en las nuevas capacidades

El estudio de Microsoft identifica a los llamados Frontier Professionals: trabajadores que utilizan la IA de forma frecuente y que están incorporando la tecnología a una parte importante de sus actividades. Entre ellos, 81% asegura haber desarrollado nuevas capacidades gracias a la inteligencia artificial.

Esto ayuda a entender por qué la conversación sobre IA no puede limitarse a la automatización. Aunque la tecnología puede encargarse de algunas tareas, también está ampliando el margen de acción de las personas. Un empleado puede investigar con mayor profundidad, comparar alternativas, generar primeros borradores, detectar patrones o prepararse para una conversación técnica sin depender completamente de otro equipo.

La diferencia está en cómo se utiliza ese tiempo adicional. Si la IA se emplea únicamente para hacer más rápido lo mismo de siempre, la ganancia puede ser limitada. Pero si permite que una persona aprenda, proponga, experimente y tome mejores decisiones, la organización obtiene una capacidad nueva.

En ese sentido, el dato de México habla menos de una sustitución y más de una expansión. Dos de cada tres usuarios ya están descubriendo que pueden hacer más cosas con el apoyo de la tecnología.

De la iniciativa individual a una forma compartida de trabajar

El siguiente paso consiste en llevar esas experiencias individuales al resto de la organización. Para ello, las empresas necesitan identificar dónde la IA está generando resultados concretos y qué prácticas podrían convertirse en procesos compartidos.

Los equipos que avanzan en esa dirección suelen revisar la manera en que trabajan, definir criterios para utilizar la tecnología y acompañar a sus colaboradores en el proceso. Según el estudio, en los equipos más avanzados, 58% revisa sus procesos, 82% de los gerentes utiliza IA y 83% establece estándares para su uso.

Estos datos muestran que la adopción más provechosa no depende únicamente de tener acceso a una herramienta. También requiere liderazgo, conversación y claridad. Los gerentes pueden ayudar a sus equipos a reconocer qué tareas conviene transformar, qué decisiones deben seguir bajo supervisión humana y cómo compartir los aprendizajes obtenidos.

La pregunta deja de ser únicamente qué herramienta debe contratar una empresa. También importa saber qué problemas enfrentan sus empleados, qué actividades consumen más tiempo y qué capacidades podrían desarrollar si contaran con un asistente de IA.

Una oportunidad para rediseñar el trabajo

El avance de la IA en México abre una posibilidad importante: que las empresas no se limiten a digitalizar procesos existentes, sino que aprovechen la tecnología para diseñar mejores formas de trabajar.

Un colaborador que antes necesitaba varias horas para reunir información puede dedicar ese tiempo a interpretarla. Un equipo que antes esperaba la validación de un especialista puede llegar mejor preparado a esa conversación. Una persona que no tenía experiencia en una tarea puede comenzar a realizarla con acompañamiento y supervisión.

La clave está en convertir esos avances en conocimiento colectivo. Cuando una empresa identifica los usos que funcionan, los documenta y los comparte, la innovación deja de depender de unos cuantos usuarios entusiastas y empieza a formar parte de la operación cotidiana.

El dato más relevante no es sólo que 67% de los usuarios mexicanos de IA ya pueda hacer trabajos que antes no podía. También es que esa capacidad existe y está creciendo dentro de las organizaciones. El desafío —y la oportunidad— consiste en reconocerla, desarrollarla y convertirla en una nueva forma de crear valor.

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