OpenAI iba a lanzar GPT-5.6 esta semana. No lo hizo. O bueno, lo hizo a medias.
OpenAI anunció que retrasa el lanzamiento público completo de su modelo más avanzado a petición del gobierno de Estados Unidos. En lugar de abrirlo a todo mundo, solo un grupo chico de socios «verificados» va a tener acceso, y OpenAI ya compartió los nombres de esos socios con las autoridades.
Es decir, Washington ya está decidiendo quién la usa primero.
Pero, vamos por pasos. A principios de este mes, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que establece un marco voluntario para que los desarrolladores de IA ofrezcan «modelos de frontera protegida» al gobierno de EE. UU. durante un máximo de 30 días antes de entregarlos a socios de confianza.
«Estamos dando este paso a corto plazo porque creemos que es la vía más sólida para lograr una mayor disponibilidad en las próximas semanas, mientras trabajamos con la Administración para desarrollar el marco de la Orden Ejecutiva sobre ciberseguridad y un proceso repetible para futuras versiones de modelos», dijo OpenAI.
La orden ejecutiva que firmó Trump crea un marco «voluntario» donde las empresas de IA pueden, o más bien, se espera que entreguen sus modelos de frontera al gobierno hasta por 30 días antes de soltarlos a sus socios de confianza.
Treinta días de revisión gubernamental antes de que cualquier otro humano en el planeta pueda tocar el modelo.
La compañía afirmó que continuaría realizando pruebas rigurosas y manteniendo una estrecha coordinación con sus socios mientras se prepara para un lanzamiento más amplio, pero advirtió que este nivel de acceso y supervisión gubernamental no debería convertirse en un estándar permanente. No reveló los nombres de sus socios.
¿Por qué les importa tanto?