miércoles, 23 de septiembre de 2026

Querétaro fortalece su apuesta por la infraestructura de IA

El Gobierno estatal ha convertido la atracción de centros de datos en una estrategia de desarrollo industrial. KIO responde con una expansión que podría aportar la infraestructura necesaria para que más empresas operen servicios de nube e inteligencia artificial desde México.

La inteligencia artificial suele contarse como una carrera entre modelos, chips y aplicaciones. Sin embargo, antes de que una empresa pueda entrenar un sistema o automatizar una operación necesita algo menos visible: un lugar donde almacenar sus datos y procesar millones de instrucciones por segundo. En Querétaro, esa infraestructura está creciendo a partir de una coincidencia de intereses entre el Gobierno estatal y empresas como KIO Data Centers.

El estado busca consolidarse como uno de los principales polos tecnológicos de México. KIO, una compañía mexicana que comenzó a operar en Querétaro hace casi dos décadas, prepara una nueva etapa de expansión para responder a la demanda de servicios de nube, aplicaciones críticas e inteligencia artificial. El proyecto más ambicioso es QRO3, un centro de datos con una capacidad aproximada de 100 megavatios y una inversión potencial de hasta 1,300 millones de dólares hacia 2030. Si se construye con esas dimensiones, será la instalación más grande en la historia de la empresa.

La palabra importante es potencial. KIO no ha desembolsado todavía los 1,300 millones de dólares: se trata de una inversión proyectada para ampliar su campus en Querétaro. La empresa ya concluyó las fases dos y tres de QRO2, con una inversión acumulada de 170 millones de dólares, y mantiene en operación QRO1 desde hace cerca de 20 años. QRO3 sería el siguiente paso de una presencia que comenzó mucho antes de que la inteligencia artificial se convirtiera en una prioridad para gobiernos y empresas.

El estado como plataforma

La participación del Gobierno de Querétaro no consiste en construir el centro de datos ni en aportar el capital principal. Su función ha sido crear las condiciones para que este tipo de proyectos pueda instalarse: promover el estado ante operadores tecnológicos, facilitar permisos, habilitar suelo industrial y coordinar las gestiones relacionadas con conectividad, energía y servicios.

La Secretaría de Desarrollo Sustentable registra alrededor de 20 permisos relacionados con centros de datos, principalmente en los municipios de Colón y El Marqués. En los últimos años, Querétaro ha atraído proyectos de empresas como AWS, Microsoft, Google Cloud, Oracle, Equinix, ODATA y CloudHQ. La concentración de operadores ha creado un ecosistema que vuelve más atractivo al estado para nuevas inversiones.

En términos sencillos, el gobierno está poniendo parte del terreno institucional para que las empresas puedan poner la infraestructura. Esa combinación explica por qué Querétaro se ha convertido en el principal destino mexicano para los centros de datos y por qué el gobernador Mauricio Kuri y funcionarios estatales acompañaron el anuncio de la expansión de KIO.

El estado ofrece una ubicación estratégica en el centro del país, conexión con las principales rutas de fibra óptica y cercanía con los mercados de Estados Unidos. También cuenta con parques industriales, proveedores, universidades y una base de talento técnico vinculada con la manufactura avanzada. Cada nuevo proyecto refuerza esas capacidades y, al mismo tiempo, aumenta el atractivo de la región para el siguiente inversionista.

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La parte física de la IA

QRO3 no será un laboratorio para crear modelos de lenguaje ni una empresa de aplicaciones. Su función será más elemental y, por eso mismo, decisiva: proporcionar el espacio, la electricidad, la refrigeración, la conectividad y la seguridad que necesitan los servidores.

Ahí está el vínculo con la inteligencia artificial. Cada vez que una compañía utiliza un asistente digital, analiza grandes volúmenes de información, automatiza una línea de producción o entrena un modelo, necesita capacidad de cómputo. Parte de esa capacidad puede contratarse en la nube, pero la nube no flota en el aire: opera dentro de centros de datos.

Por eso, la expansión de KIO representa algo más que el crecimiento de una empresa mexicana. También muestra que la carrera por la IA se está convirtiendo en una competencia por la infraestructura. Un país puede tener talento y empresas interesadas en utilizar la tecnología, pero si no cuenta con suficiente capacidad de procesamiento dependerá de instalaciones ubicadas en otros mercados.

“Sin centros de datos de clase mundial no hay nube, manufactura inteligente, datos digitalizados ni inteligencia artificial”, explicó Octavio Camarena, director general de KIO, durante el anuncio del proyecto. La frase resume la lógica de esta nueva etapa: la inteligencia artificial puede comenzar con una conversación en una pantalla, pero detrás necesita edificios industriales capaces de trabajar las 24 horas.

Una oportunidad para México

La sinergia entre el Gobierno de Querétaro y KIO tiene una dimensión que va más allá del estado. La empresa ha invertido más de 900 millones de dólares en México y América Latina desde la incorporación de I Squared Capital como accionista en 2022. Para 2026, prevé destinar más de 200 millones de dólares a nuevos proyectos en Ciudad de México, Monterrey, Querétaro y Guatemala.

KIO estima que su expansión podría impulsar más de 8,100 empleos directos e indirectos hacia 2030. La cifra incluye la construcción, los proveedores y las actividades relacionadas con la operación de la infraestructura. El mayor valor, sin embargo, no está solamente en el número de puestos de trabajo, sino en la posibilidad de formar talento especializado y desarrollar empresas capaces de participar en una cadena tecnológica de mayor complejidad.

Para México, contar con más centros de datos puede significar que bancos, hospitales, industrias, comercios y dependencias públicas operen servicios digitales desde el país. También puede facilitar que nuevas empresas desarrollen productos basados en inteligencia artificial sin tener que construir su propia infraestructura física.

El proyecto de KIO se suma a otros planes de gran escala. CloudHQ anunció una inversión potencial de 4,800 millones de dólares para construir un campus de seis centros de datos en Querétaro, con una capacidad prevista de hasta 900 megavatios. Ese proyecto fue anunciado por el Gobierno federal, pero también requiere la participación de autoridades estatales y municipales en materia de suelo, permisos e infraestructura.

La suma de estos proyectos ayuda a explicar la apuesta de Querétaro: atraer la infraestructura que permita que las empresas mexicanas no solo consuman inteligencia artificial, sino que también puedan construir servicios alrededor de ella.

El siguiente desafío

El crecimiento también exige coordinación. Un centro de datos de 100 megavatios necesita un suministro eléctrico confiable, redes de transmisión, sistemas de refrigeración y acceso a agua o alternativas tecnológicas para reducir su consumo. La expansión de la industria obliga al gobierno y a las empresas a planear con anticipación para que la llegada de nuevas instalaciones se traduzca en beneficios económicos sin rebasar la capacidad de los servicios públicos.

Ese desafío no reduce el potencial de la inversión; define la calidad de su ejecución. La oportunidad para Querétaro consiste en demostrar que puede atraer centros de datos y, al mismo tiempo, desarrollar el talento, la energía y la infraestructura urbana que los acompañan.

La historia de QRO3, en ese sentido, no es únicamente la de un nuevo edificio lleno de servidores. Es la historia de un estado que intenta convertirse en plataforma tecnológica y de una empresa mexicana que busca ampliar la capacidad digital del país. La inteligencia artificial puede parecer intangible, pero su futuro en México dependerá de decisiones muy concretas sobre territorio, electricidad, conectividad, talento e inversión.

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